Un día cualquiera

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Un día cualquiera sus miradas se cruzaron y bastaron pocos días, muy pocos, para entender que lo que dice la gente de la química o de la atracción es cierto. ¡Caramba, era sencillamente increíble sentir o anhelar su presencia! Sus días transcurrían entre almuerzos y breaks, cada instante era inolvidable e incomparable; podemos decir que los extremos son siempre malos y es verdad: en este caso, un hombre de poca iniciativa pero con la convicción de lo que quería, una mujer un poco arriesgada, atrevida e impaciente, pero al igual que él sabía lo que quería. Llegó el día de hablar del tema, o sea “tú me gustas”, “yo te gusto”; bueno, un paso adelante, algo es algo. Él tenía “partido de fútbol”, no se podía cuadrar una cita (hombre responsable). Viene la pregunta del millón: ¿y entonces? Las pocas opciones que se dieron ninguna cuadraba. Nuevamente, ¿entonces? Nada, si lo que se quería era tener alguna clase de acercamiento tocaba dar el paso. Así las cosas se llegó a la conclusión de que ella lo llevaría hasta su lugar de entrenamiento para tener tiempo de “hablar”. ¿De qué podían hablar esos dos si sólo con sus miradas se decían todo? Igual, ese era el plan. Sin tanto preámbulo llegó la hora del primer beso, como dice la canción “tú me besas yo te beso”. ¡Y qué beso! Fue un beso de esos que te estremecen el alma y te mojan el calzón, literal, te mojan el calzón.

De vuelta a la realidad ¡Rayos! ¿Alguien pensó en la situación sentimental de estas dos nuevas víctimas del amor? Era el momento para decirle a Cupido: “no jodas, Cupido, la cagaste, ¿por qué nosotros?”. Mentiras, nadie pensó en eso y el pobre despistado de Cupido menos, ese man ya está mamado de equivocarse tanto en eso que llaman amor, menos les iba a poner cuidado a ellos. Así las cosas, estas dos nuevas víctimas se hicieron las locas y le dieron rienda suelta a la situación y “que venga lo que tenga que venir”, decía ella, obvio. Él… bueno, él es él.

slow-story-episode-19-anton-marrastY siguieron transcurriendo los días entre más almuerzos, más breaks, mucho más tiempo juntos y también con más besotes moja calzones. Por esta sencilla razón un día ella se preguntó: “¿sólo de pan vive el hombre?”. “¡Obviamente no!”, le responde su yo interior. ¿Y entonces? Nuevamente la pregunta del millón. Pero con este man, que lo que tiene de “lindo” lo tiene de pendejo, era un poco más difícil dar el siguiente paso. Eso sí, era claro que él quería sexo con ella, me atrevería a decir que hasta en sus noches de soledad consentía a su “amiguito” pensando en ella. Pero bueno, el punto era, ¿cómo hacerle entender a él que no sólo de pan vive el hombre? Entra en acción la creatividad femenina y un día cualquiera ella le dice abiertamente: “oye, ¿me acompañas a hacer una vuelta los dos solos?” (entendamos que aquí y en cualquier parte del mundo cuando se dice “hacer una vuelta solos”, y que exista algo de atracción, lo que se está diciendo en realidad es quiero tener sexo contigo). Pero, como era de esperarse, la respuesta fue: “sí, claro, yo te acompaño” seguido de un “¿hasta dónde es?”. Ella casi muere por el impacto que le dio su respuesta, y sólo atinó a decir: “¿en serio?”. Pues sí, es en serio, comprobado, el man es un dormido. Está bien, también tenemos que decir que entre el primer beso y la pedida de sexo al man sólo habían transcurrido unos cuatro días. Les dije, la nena es impaciente.

Ella no lo podía creer, plan A fallido. Vamos con el B: caliente él, caliente ella, vamos a ser más directos. Entra en escena el joven reguetonero Maluma con su canción “Sin contrato” (les dejo para que escuchen mientras leen) https://youtu.be/MUks9VIeWBc , no sin antes advertirle al susodicho que escuchara con atención y respondiera. Pues bien, se vió obligado a concentrarse, poner todo de sí, hacer un esfuerzo sobrenatural, escucharla muchas veces y responder: “¡Bingo!”. Bueno, la verdad el “¡bingo!” es de ella. La respuesta de esta dulzura fue “Sí quiero”. Mierda, ¡por fin!

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Después de mucho planear llegó el día, después del día la hora, después de la hora el momento preciso de tener ese polvo. Expectativa de ella: polvazo, cosa que sólo se quedó en eso, expectativa. En realidad, ¡qué polvo tan malo! El man no era malo, era pésimo en la cama. Recordemos que la primera impresión es la que cuenta, y como su “amiguito” no quiso ponerse de pie el calificativo fue malo, remalo. Fue una experiencia tan charra que ella decía: “eso pasa por forzar el destino”. Ella siempre ha pensado que al final el equilibrio del universo nos hará recuperar la alegría y la energía, y después de esta experiencia con esa cosa lo único que ella quería era recuperar la fe en él. Imposible que un hombre tan cariñoso, entregado, detallista, juicioso, candente, enamoradizo o, como ella decía, “tramador”, no sepa para qué le sirve el “amiguito”. ¡No joda, esto es de no creer!

Y nada, así transcurrieron los siguientes días, él con pena por el comportamiento de su “amiguito” y ella con la decepción de lo que pudo ser y no fue. Sin embargo, y con la idea de cultivar una mejor relación entre los dos, sus días transcurrieron entre risas, besos y abrazos. El muchacho ya iba perdiendo un poco la timidez y ya tenía más confianza con ella, por lo cual el siguiente encuentro no iba a ser difícil. Muy pocos días después de su primer encuentro, la atracción y el deseo nuevamente se apoderaron de sus débiles mentes y cuerpos que sólo querían compenetrarse el uno con el otro, que sólo podían pensar en el deseo apasionado de amarse hasta el cansancio. Llegó el momento en que sus cuerpos se volvieron uno solo, por primera vez vivían la experiencia de compartir sosegadamente; se entregaron con la pasión, el deseo y ahora quizás el amor que sólo los amantes en su soledad y en su madriguera pueden experimentar. Desde entonces estos amantes le dieron rienda suelta a su atracción, al deseo y al “amor” y se entregaron el uno al otro tan cómodamente que cada segundo lo experimentaron como único e incomparable: por fin el amor consumado. Así transcurrieron seis meses hasta que un día decidieron (la verdad, ella decidió) dar por terminada esta historia que un día cualquiera nació sin querer queriendo. Hoy sólo esperan que Cupido no se vuelva equivocar con ellos.

-Anó[email protected]

Imágenes: Anton Marrast


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7 Comment

  1. EvaristoMatagunsa says: Responder

    Muy muy buena, la he leído con pausa, detenidamente, como se debe beber un buen vino, disfrutando de cada párrafo, frase y exclamación. He puesto hasta Maluma de fondo mientras leía y es verdad es muy buena; sin embargo la mujer es algo injusta al tratar de pendejo al hombre por no entender sus señales, quiero informar a todas las mujeres que aún hay hombres tímidos, caballerosos, tiernos y que van sin segundas intensiones, aplaudo que la dama le halla dado una segunda oportunidad, la primera vez su chazco fue narrado al detalle, porque no narró los siguientes encuentros al mismo detalle? Estoy seguro que multiorgasmos llegaron, delirios, desgarros.

  2. TATIANA says: Responder

    Para que entrar en detalles??? , si tú más que nadie lo sabes. :).

  3. Nataly says: Responder

    pero la conclusión, que todo termino así???

    1. Mariana says: Responder

      Sii la conclusión fue que todo terminó así!

  4. UntiledKnow says: Responder

    Que parecidas y que pequeñas son las historias alrededor del mundo, me pasó y me pasa lo mismo con alguien espectacular, el comienzo y el intermedio, pero aun no se ha escrito el final, soy de aquellas impacientes que le guarda la fe a Cupido hasta que la historia se vuelve oscura sola y se cierra por completo. Espero no sea así. Quizás sea solo suerte, o siga esperando encontrar alguien en nuestras situaciones que tengas las llaves para abrir sus ojos y hacerlo reaccionar.

  5. TATIANA says: Responder

    Si es verdad este tipo de historias es más común de lo que uno mismo puede llegar a creer.
    En este preciso momento me pregunto por qué seguimos insistiendo en algo que no nos llevara a ninguna parte, esto al ver las actitudes inmaduras que generalmente provienen de ellos.
    mmmm como me gustaría que el galán de esta historia despertara del mundo zombi donde está dormido y tomara mi mano, mi cuerpo, mi corazón y mi ser… y me dijera al oído “te necesito, te quiero en mi vida para siempre”… pero como es solo un deseo, que el siga en el siglo del bostezo mientras yo seguiré como él dice, en mi mundo ideal.

  6. Tu Alma Gemela says: Responder

    buena historia, excelente redacción (lo siento no puedo evitarlo). Mi redacción es pésima por eso admiro toda buena redacción, como el feo que solo se fija en las más hermosas porque busca en otros de lo que cree carecer. Lo de la canción de Maluma fue un coñazo en la cara, pero pasando eso. Excelente historia, que forma tan artística de ver la vida. Saludos.

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