Cuando resulta ser todo lo contrario- Parte I

Atención: Algunas confesiones pueden contener material inapropiado para menores de edad y pueden herir susceptibilidades. Se recomienda leer bajo su propia discreción.


Es muy doloroso cuando la persona que se supone es el amor de tu vida resulta ser todo lo contrario, y termina dañando un corazón que ya es frágil y está malherido por otras que sólo lo usaron para jugar.

Ocurrió hace ya tiempo (muchos años atrás) y lo recuerdo como si hubiese pasado hace unos segundos. Fue tan duro el golpe que eso hizo que estuviera solo por una temporada muy larga. Era el 2001, trabajaba en una empresa especializada en la creación de empaques para grifería y apenas llevaba unos nueve meses allí (recién había salido del servicio militar). Era una persona muy dedicada al deporte y muy apegada a los amigos; por eso, uno de esos días que salí a ejercitarme con mis vecinos en un parque cercano a mi hogar, conocí a la que pensaba era “la indicada”. Era conocida de uno de mis amigos, nos presentó y hubo química desde el principio. Sin mentirles, sólo estuve con ella e ignoré casi por completo a la gente que me acompañaba prácticamente todo el día, desde que nos presentaron hasta que el sol se ocultó en el horizonte.

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Me sentía en el cielo cada vez que ella me hablaba, reímos mucho, etc. Yo era una persona muy sociable y amiguera y no tenía inconvenientes en hablar con desconocidos. Incluso, a veces yo era el puente entre uno de mis amigos y alguna chica hermosa por la que se sintieran atraídos. No obstante, mi caso no era el mismo: ellos tenían suerte y muchas veces hasta me llamaron “cupido” porque terminaban en una relación estable, pero desgraciadamente no era así conmigo, porque la mujer que en algún momento me llegaba a gustar, se fijaba en mi físico, en mi estatus social, etc. y por eso casi siempre me ignoraba. Realmente no le paraba muchas bolas a ese asunto, ya que siempre me esmeraba en que los demás fueran felices. Sin embargo, mi vida cambió radicalmente cuando conocí a esta mujer (a quien llamaremos “Samy”).

Como lo mencioné, cuando me la presentaron estuve charlando con ella prácticamente todo el día y, cuando fueron las 6 pm ella se asustó porque la iban a regañar por no haber ido a su casa a comer, ¡y yo tampoco! Estuvimos charlando por más de un mes, conociéndonos con más detalle, para saber qué le gustaba y qué no, conocer sus cualidades y defectos, y viceversa. Todo eso fue en ese mes que, realmente, me pareció lo más hermoso.

Samy me tenía embrutecido, literalmente, me desvivía por ella, la acompañaba a casi todas partes e incluso me invitó a una reunión que se suponía era familiar. En dicha reunión, ella se sentó a mi lado, nos cogimos de “gancho” y no me dejó solo casi ningún instante. En un momento de descuido, cuando fue al baño, el papá, la mamá y una hermana (que también estaba divina) se acercaron al tiempo y empezó el interrogatorio; no me dejaron respirar con tantas preguntas. Eso sí, la hermana (a quien llamaremos “Lucy”) me miraba con otros ojitos, es decir, me hizo cambio de luces y yo quedé en el limbo. Igual, era fiel al sentimiento que tenía por Samy y no le di importancia. Continué disfrutando de la reunión familiar de Samy como hasta las 2 am (empezó a las 5 pm). Ella me pidió que me quedara porque era muy tarde y sería peligroso salir, a lo que el papá estuvo de acuerdo. No sabía qué hacer, si estar feliz porque estaría cerca de ella o asustado por la forma en que el papá me miró.

 

porcelain_by_varuvi-dac6lsnTodos estaban tomados y algunos hasta borrachos; yo estaba entonadito pero ella estaba más prendida que árbol de navidad. Me habían acondicionado el sofá para que yo durmiera ahí. Había un silencio sepulcral, no se escuchaba absolutamente nada y todo estaba muy oscuro, sólo había un pequeño brillo que entraba por el borde de la puerta. Estaba haciendo mucho frío (y eso que tenía una cobija tres tigres), pero ya me estaba dando sueño, cuando pasó lo impensable. Mis ojos estaban cerrados, mi imaginación estaba desbordada pensando que Samy llegaría en cualquier momento, se sentaría a un costado y me daría un beso de buenas noches. Entonces, de un momento a otro sentí una leve inclinación del sofá y una mano se apoyó sobre mi pecho; yo estaba asustado porque no veía casi nada con esa oscuridad. Luego sentí que “algo” se acercaba a mi cara y casi grito (ya lo dije, había más de un borracho y no sería raro que hubiera alguno que se le mojara la canoa). Menos mal el sofá estaba en la pared donde se ubicaba el interruptor de la luz, el cual encendí y mi sorpresa fue mucho mayor cuando vi que era Samy, con su pijama puesta, que, por cierto, era muy sugestiva, y luego mi imaginación se mezcló con la realidad.

No pude ni decir ni hacer nada cuando sus labios estaban unidos a los míos. Mi sueño se hizo realidad ¡Samy me besó! Créanme cuando les digo que me sentí en otro mundo, sólo veía flores de todos los colores rodeando nuestra humanidad y cómo su cabello castaño, liso y largo se elevaba con la suave brisa que nos golpeaba. Mejor dicho, parecía una escena de novela de Corin Tellado, nada que envidiarle a sus protagonistas. Después de semejante sueño cumplido, ella simplemente me dio las gracias y se fue a su cama; yo quedé ahí, acostado, preguntándome “¿qué carajos pasó acá?”. Dormí plácidamente y con una sonrisa de oreja a oreja. Al amanecer, tuve que levantarme temprano, así que apenas dejé organizado el sofá donde dormí, salí de la casa. Al cruzar la puerta estaba Lucy regresando con el desayuno. Lo único que le dije fue “Buenos días, por fa, dile a tus papás que muchas gracias por su atención, pero debo ir a trabajar, y dile a tu hermana que la llamo al regresar a mi casa”. Nada más.

Prácticamente con ese beso sorpresivo empezamos la relación de novios; cuando llegué a mi casa la llamé y estuvimos hablando por casi dos horas de todo un poco; por eso me encantaba esa mujer, porque es muy inteligente y eso me mataba. Acordamos que no le diríamos nada a nadie para que no hubiera terceros que pudieran dañar lo que empezaba. Así fue por otros dos meses hasta que decidimos divulgarlo. Mis padres la conocieron y al parecer simpatizaron, sus padres supieron todo y estuvieron de acuerdo, incluso hasta exageraron al decir que, si Samy no me respondía como mi “novia”, podía cortejar a Lucy (no sé por qué lo dijeron) y yo sólo sonreí sonrojado.

Hasta ese momento estábamos súper bien, ella iba a mi casa y departíamos por mucho tiempo, viendo películas los fines de semana. Estuve en varias reuniones familiares de ella y ella en varias de las mías. Salía del trabajo y la recogía para dar una vuelta, íbamos a cine, comíamos afuera, etc. Estábamos casi que en una luna de miel, pero no todo lo que brilla es oro.

Antes de esta relación había tenido otras en las cuales me fue muy mal y por eso mi corazón estaba sensible y no quería que eso se repitiera con Samy. Sin embargo, con ella mi guardia quedó abajo y así comenzó el declive.

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Ya habían pasado varios meses desde que Samy y yo éramos novios, cuando se empezaron a presentar ciertas inconsistencias: un sábado la invité a comer a un centro comercial y dijo que se iría con sus padres de paseo, pero para mi sorpresa llamó su papá a mi casa y me preguntó por ella. Al ver que había una mentira, me preocupé bastante, pero para empezar a descartar le pregunté al señor qué sabía de ella y él me respondió: “dijo que saldría de viaje con usted”. Fue ahí cuando todo se vino al suelo, sentí por mi cuerpo, empezando desde el cuello hasta la punta de los pies, un fuerte escalofrío que puso mi piel pálida (eso dijo mi papá cuando me vio), casi al punto del desmayo. Ya no sabía qué decirle al señor, no entendía por qué usaba mi nombre para una excusa. Él llamó un viernes y sólo hasta el domingo apareció, acompañada de una amiga, de la cual nunca había escuchado (y sus padres menos). Obviamente él la castigó con salidas a cualquier parte y con cualquier persona (incluso conmigo), por eso iba a su casa de vez en cuando. Sin embargo, ella había cambiado conmigo, se la veía distante, ya no hablaba conmigo como cuando nos conocimos, no me dejaba ni siquiera cogerle la mano. En su casa se dieron cuenta de su actitud y pensaron que era pataleta de ella, por eso mantuvieron dicho castigo por una semana más.

No sabía qué le estaba pasando, su actitud hacia mí había cambiado de una manera radical y de esa Samy que era inteligente, sociable y cariñosa ya casi no quedaba nada. Ahora, cada vez que yo pasaba a su casa se negaba a atenderme, y eso que ahora lo hacía dos veces a la semana por su forma de comportarse conmigo. Ya me estaba rindiendo en mis intenciones, pero algo en mí me decía que no la dejara y seguí insistiendo, tratando de salvar algo que realmente ya estaba muerto. Incluso Lucy se ofreció a “consolarme”, pero mi fidelidad aún seguía inquebrantable (increíble, ¿no?).

Llegó el día que me remató: era un sábado y salí del trabajo al medio día, así que pasé a su casa porque la mamá de ella me había invitado a comer algo, pero cuando llegué Samy no estaba. Lucy afirmó que estaba en el parque que estaba cerca de su casa con una amiga, la misma amiga con la que se había ido de paseo. No le di mucha importancia, así que me ofrecí de voluntario para buscarla y de paso conocer a la “amiga”. Al tomar la decisión, Lucy me dijo que no lo hiciera porque estaban hablando de cosas de mujeres, comentario que me pareció sospechoso porque ella nunca decía algo sobre su hermana, lo cual hizo que mantuviera mi posición y omití lo dicho por ella para ir a verla.

El parque era muy bonito, y hacía un día con el cielo despejado y con un sol brillante. Era aún más lindo porque era muy amplio, con varios puntos con árboles grandes y tupidos que daban sombra en caso de que el sol fuera muy picante. Sin embargo, ese día era diferente, había cierto aire que realmente me incomodaba, sentía una presión que crecía sobre mi pecho. Cuando llegué al sitio, mis ojos estaban encandilados por el brillo solar y habían varios puntos que no se veían bien. Empecé la búsqueda dentro del parque ya que era tarde y la mamá se molestaría por no estar al momento de servir la mesa, y fue en ese momento, en ese instante en el que mi vida se volvió un infierno, en el que vi que todo lo que había logrado se había venido al suelo y en el que mi corazón se volvió tan frío como el hielo.

Continúa acá.

-Anó[email protected]


Imágenes: Emotional Overload y Overcast por Len Yan. Ear Pendant por Janaschi. Porcelain por Varuvi


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7 Comment

  1. TATIANA says: Responder

    buuuu Samy le salio lesbiana…

  2. José says: Responder

    Samy no era Samy…era Samuel. Un travesti que atendía una peluqueria.
    Y la amiga era un sombi mutante que absorbia su cerebro.

  3. José says: Responder

    1. Que tal si en la parte de… “Entonces, de un momento a otro sentí una leve inclinación del sofá y una mano se apoyó sobre mi pecho; yo estaba asustado porque no veía casi nada con esa oscuridad. Luego sentí que “algo” se acercaba a mi cara y casi grito (ya lo dije, había más de un borracho y no sería raro que hubiera alguno que se le mojara la canoa). Menos mal el sofá estaba en la pared donde se ubicaba el interruptor de la luz, el cual encendí y mi sorpresa fue mucho mayor cuando vi que era… El papa de Samy(¡!)”
    2. Que tal si en la parte de… “Él llamó un viernes y sólo hasta el domingo apareció, acompañada de… un lobo salvaje, enorme e imponente del que sus ojos irradiaban llamas, con una actitud tan fiera que pareciese se le fuera a lanzar al primero que lo observara (¡!)…”
    3. Que tal si en la parte de… “Llegó el día que me remató: Sacó de su bolso su automática 9m.m. y la descargó sobre mí. Ráfagas de cuatro balas cada 2 segundos que fueron entrando por mi pecho, piernas y hombro, subió a su Kawasaky y antes de irse se acercó (pensé que a darme un beso de despedida o a decir una frase trillada tipo peli: algo como “Porque te amo, te acabo” pero no fue así…) solo dejó una granada sin seguro y se alejó, segundos después los restos de mi cuerpo con la explosión caían a más de siete metros de distancia como confeti. Era un día soleado y los pájaros volaban por el cielo azul.

    1. Hector says: Responder

      Y qué tal si en vez de escribir tantas idioteces, comenta algo positivo y constructivo?

      1. TATIANA says: Responder

        HECTOR, a que te refieres con «tantas idioteces»????

  4. Kleene986 says: Responder

    Pa mi que ud era mal huevo y así si no hay nada que hacer…

  5. Nessuno says: Responder

    Lo unico que no entiendo es por que los regañan por no llegar a comer si ya trabajan, es decir que son menores de edad explotados laboralmente?

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