La rebelión de la hija sumisa

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Tuve una pelea familiar muy fuerte ya que hace varios días me había cansado de cómo me trataba mi hermana mayor. Opté por no hablarle ni a ella ni a mis tías cuando me preguntaban X cosa o me hablaban, yo simplemente las ignoraba. Hablaba normal con mi madre, mi padre y mi abuela, quienes me preguntaban qué tenía y yo les decía que estaba normal. Hasta un día que estaba sentada en la sala de mi casa y mi hermana me mandó a buscar algo y no le presté atención, entonces ella se acercó a mí y me golpeó la cabeza. Eso fue la gota que derramó el vaso. La agarré del cabello y se lo jalé con todas mis fuerzas, y cuando la iba a golpear mi padre, mi abuela y mis tías intentaron que la soltara, pero era una rabia que yo ya no podía calmar. Después de unos segundos la solté, pero lo peor fue que les expliqué por qué no había hablado con ella, les dije “estoy harta de cómo me trata”, pero ellos dijeron que era una altanera. Lloré, sigo llorando cuando escribo esto. Al final quedé yo como la mala. Nunca le había faltado el respeto a mis padres, siempre defendía a mi hermana, aunque ella siempre me hacía sentir menos. Siempre, toda mi vida, yo era la que bajaba la cabeza, ahora sólo quiero que ellos sientan el desprecio que les tengo.

-Anó[email protected]

Imágenes: «The Escape» por TaiyakiDesu (deviantart)


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1 Comment

  1. Loki says: Responder

    Lo malo de ser alguien que normalmente no dice nada, prefiere no armar pleitos y que todo el mundo confunde con que se puede pisotear, es que cuando se decide que ya no más, no me aguanto esto, no voy a dejar que esta persona pase por encima mío; uno termina siendo el que lo hizo mal, cuando ni siquiera ven todo el daño que la otra persona hizo.

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